Untitled #85, de Cindy Sherman

Untitled #85 es una fotografía realizada por Cindy Sherman en 1981 y que hoy en día pertenece a la colección de Jean Pigozzi, en Ginebra.

Dicha fotografía forma parte de una serie, encargada por la revista Artforum, llamada Centerfolds –pliegues centrales en español-, en referencia a las páginas centrales de las revistas pornográficas, de las cuales se inspiró para crear la serie.

Quien no conozca la obra de Cindy Sherman, debe saber que su rasgo más característico es que sitúa su cuerpo al otro lado del espectador, al otro lado del objetivo de la cámara, aprovechándolo como apoyo para representar distintos estereotipos de mujeres establecidos y exteriorizados, sobretodo, por los medios de comunicación como el cine y la televisión. Es decir, escenifica y personifica, estereotipos femeninos construidos continuamente por la sociedad, de manera similar a cómo lo hace Marcel Duchamp años atrás, travistiéndose para dar vida a Rrose Délavy, su alter ego. Por lo tanto, ambos construyen identidades distintas a las suyas que crean cuestiones sobre la misma y establecen debate.

En Centerfolds, concretamente, Cindy Sherman pretende que el espectador y observador de estas fotografías se sitúe en el papel del voyeur masculino y lo culpa por la posición y cosificación de la mujer. Quería que el hombre, cuando abriera la revista con expectativas de algo lascivo, se sintiera como un violador, creando así una relación víctima-abusador.

La fotógrafa pretende conseguir dicho objetivo mediante la postura de la fotógrafa escondida tras otro personaje femenino que nos llevan a imaginar una escena como si de un frame de una película se tratara. Lo hace a partir de la interpretación de mujeres con apariencia vulnerable, refugiadas en sí mismas, con miradas preocupadas por algún miedo, con partes del cuerpo descubiertas sin llegar a ser explícita en lo sexual pero aun y así, dando ese mensaje de manera sutil.

Crea un escenario y una interpretación femenina que permite y obliga al espectador imaginar un contexto machista y violento. Es por este motivo, precisamente, que la artista decide no ponerle títulos a las fotografías (Untitled), para que aquél que observe su obra de rienda suelta a la imaginación sin ser condicionado por ningún texto que la acompañe.

Tanto en la serie Centerfolds como en la que la precede, Untitled Film Still, y otras que la suceden, Sherman representa continuamente la vulnerabilidad femenina y la mirada lasciva y voyeurística masculina, hecho que remite a “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”, el ensayo del crítico y filósofo Walter Benjamin, en el cual se habla de la pérdida del “aura” de las obras de arte modernas, es decir, la falta de singularidad y la singularidad en ellas.

Walter Benjamin habla también de la serialidad de las obras de arte, concepto que conlleva a la pérdida del aura y la distinción mencionada con anterioridad. Y es cierto que, quizá, la obra de Sherman peca de eso al ser la misma obra con modificaciones estéticas de puesta en escena y caracterización. No deja de ser la representación de la mujer, y pese a que utilice varias caracterizaciones para representar distintos personajes, éstas identidades conforman una sola.

Como ejemplo de esta circunstancia de la que habla Benjamin, muy común y típica en los tiempos modernos, podemos encontrar la Gioconda de Da Vinci, la cual ha sido modificada en numerosas ocasiones por artistas como Marcel Duchamp, Salvador Dalí, Andy Warhol o Fernando Botero, los cuales han tomado la obra de Leonardo Da Vinci y haciendo modificaciones sobre ella.

Como se ha dicho en reiteradas ocasiones, Sherman, representa el estereotipo femenino creado por el mass media y la mirada masculina y, por lo tanto, hace una crítica directa a ello, posicionándose en una situación políticamente feminista aunque, según ella, sin intención de serlo ya que su propósito no era más que el de disfrazarse y representar distintas escenificaciones.

Esta crítica al machismo y al estereotipo de la mujer, aunque inconsciente de ello, lo creó por su identidad femenina y por la interiorización que tenía ella –y gran parte de la población- de dichos estereotipos. No obstante, también fue debido a causa de las circunstancias de la década en la que creó las primeras series fotográficas (entre los 70 y los 80), ya que era una época en la que el movimiento feminista afloraba y era representado en el mundo del arte y la literatura, los cuales hacían un análisis crítico contantemente.

Son ejemplos de este movimiento las Guerrilla Girls, Carrie Mae Weems, Mary Beth Edelson, Faith Wilding, Mary Kelly y Judy Chicago entre otras. Éstas también defendían –y defienden- el feminismo y denunciaban los roles de género y el papel masculino en la sociedad del mismo modo que lo hace Cindy Sherman.

Definitivamente   , podemos decir que Sherman es una fotógrafa subversiva contemporánea que defiende –conscientemente o no- el feminismo a partir de escenificaciones performativas en las que, pese a ser ella la actriz y modelo, no encontramos rastro de ella sino de la identidad femenina en general.

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